Karmacracy crea el primer ‘AdSense’ para internautas

La aplicación es Karmacracy y tiene ya 3 años de vida, pero acaban de desarrollar el primer ‘Adsense’ que integra a los usuarios con las marcas y las webs en el reparto de los ingresos publicitarios. Su plataforma cAds revoluciona las redes de filiación conocidas hasta la fecha, los espacios para anunciantes y webs, para  incorporar por primera vez a los internautas en el reparto de las ganancias de las campañas publicitarias Online.

La empresa vasca ha puesto fin al aislamiento de los creadores de opinión, los prosumers, grandes o pequeños, que marcan tendencia prescribiendo contenidos determinados. Ellos son un eslabón indispensable en el universo de la blogosfera porque viralizan la información en la red decidiendo el éxito o el fracaso de cualquier campaña. En cierta manera, son las abejas virtuales trasladando enlaces para polinizar de audiencia a los espacios.

La plataforma supone una evolución de los actuales sistema de remuneración para el usuario final como los tweets patrocinados. De hecho, pone a los internautas al mismo nivel de las marcas y de los medios y les compromete a difundir contenido, un paso más allá del mero mensaje publicitario.

“Es una estrategia que hace que todos ganen, consigue el encuentro de medios, marcas y usuarios”, celebra Alex Dolara, CEO de la compañía. Esta nueva tarta beneficia a los internautas, con la mitad de los ingresos, retribuyendo a las webs con un tercio. Por su parte, la plataforma ingresa el 20% restante.

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Imagen del equipo de Karmacracy.

Karmacracy ha puesto a disposición de este mercado digital sus prestaciones con funciones heredadas de aplicaciones punteras como el Klout, el medidor de influencia social. Además de precisar el impacto de los usuarios en la red, con estadísticas concretas como los retuits, ha permitido a sus usuarios divulgar contenido por los diferentes canales sociales.

Asimismo, ha recurrido a la gamificación al modo de Foursquare para incentivar la viralización constituyendo comunidades temáticas. La actividad de los usuarios permite a Karmacracy clasificar a los participantes de acuerdo a comunidades afines.

Precisamente, estos grupos de intereses logra que Karmacrazy detecte los influenciadores necesarios que se ajusten a las características de la empresa. Por ejemplo, distingue a los tuiteros viajeros de los fans de la tecnología o de la moda. Sus estadísticas precisan el poder de convocatorio de estos internautas con detalles como los retuits o los clicks que consiguen de promedio cuando comparten contenido.

Las marcas tienen acceso a estos grupos de usuarios y deciden a los influenciadores más apropiados para sus campañas. Asimismo ultiman la acción decidiendo el presupuesto y el contenido a compartir, lo que determina el precio por click a pagar a los viralizadores. Sin embargo, la última palabra corresponde a los internautas, que decidirán su participación en la campaña.

Los usuarios deberán valorar la calidad del contenido y la forma en que se ajusta a su perfil en la red para evitar el riesgo de arruinar su reputación Online como spammers. Una vez decidida su participación cada uno de ellos decidirá las redes y los horarios más eficaces para divulgar los enlaces y mejorar sus ingresos.

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La visibilidad o la búsqueda de la notoriedad

El arte de atraer es la tenue frontera entre mostrarse o desnudarse; el punto óptimo de la visibilidad parece un objetivo imposible. El dilema flota en el aire, exponer nuestro conocimiento ante los demás o permanecer en un seguro anonimato?
La visibilidad no es más que el ejercicio del posicionamiento en la vida real. Salvo los gigantes, no estamos solos en el mundo y nuestro día a día está infestado de competidores, profesionales o empresas que hacen lo mismo que nosotros o logran resultados muy parecidos a los nuestros. Necesitamos notoriedad.
Es cierto, la exposición es un arma de doble filo porque puede dejar al descubierto nuestras flaquezas. Es decir, una mala imagen es un torpedo en nuestra reputación profesional. Sin embargo, el riesgo a una mala exposición es menor al de la invisibilidad. El desconocimiento de la marca es el preámbulo de la desaparición.

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Las redes sociales son a menudo el escaparate más inmediato por su inmediatez y facilidad. Sin embargo, las relaciones personales presenciales, cara a cara, siguen siendo más efectivas. Por mucha era 2.0 la cercanía se mantiene al alza. La conveniencia de combinar las estrategias Online y Offline sigue siendo una garantía de éxito en las promoción.
Las conferencias sectoriales, donde se citan los especialistas de referencia, son el momento propicio para cultivar el branding personal o empresarial. Dejarse ver como asistente asiduo tiene su recompensa, aunque el protagonismo sólo se alcanza desde el atril. Ahí, a la vista de todos, el ponente tiene una gran prueba de visibilidad, tiene que exhibir conocimiento, pero no debe desnudar su know how para evitar que la competencia le debe comer terreno.
Y ya el golpe maestro de la visibilidad es invertir una crisis de reputación en un caso de éxito. Julen Iturbe-Ormaetxe, consultor de estrategia y profesor de la Universidad de Mondragón, aprovechó su tribuna Online para contrarrestar la controversia generada en un curso. En lugar de tapar el problema, lo sacó al descubierto con luz y taquígrafos con el post Hundidos por un desastre, asumiendo el error y prometiendo correcciones. ¿Existe mayor compromiso por la excelencia?

Un profesional de la frontera

La irrupción de internet ha supuesto un antes y un después en la estructura de las empresas alterando un modelo asentado durante décadas. La red ha propiciado una nueva generación de consumidores superinformados que rompen las cadenas de la publicidad convencional a través de las relaciones sociales. Sigue leyendo

Chute de visibilidad: la prestigiosa escritora y el restaurante en crisis

Estaba Alberto Chicote (@albertochicote) en plena faena en su campaña de reflotamiento de restaurantes a la deriva cuando surgió un golpe de fortuna. En mitad de la grabación del programa televisivo Pesadilla en la cocina se presentaba Lucía Etxebarria, escritora de prestigio y consumada comunicadora 2.0.
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